Es más fácil ser feliz que sufrir
La relación entre la actividad conceptual y el sufrimiento#
Considera lo siguiente: ser feliz no es tanto un logro o una adquisición, sino una condición natural del ser. El acto de sufrir, en cambio, es una actividad, un proceso que requiere acción y en el que hay que embarcarse - el resultado del cual es la consecuencia experiencial indeseada que llamamos sufrimiento.
Ser feliz versus experimentar (o generar) el sufrimiento. ¿Puedes advertir esta distinción en tu experiencia?
Para sufrir se requiere que creas un yo y una situación en la que pueda sufrir. La felicidad no necesita causa, yo, o mundo.
Es fundamental contemplar el sufrimiento. ¿Qué es realmente el sufrimiento? ¿Estamos limitados a aguantarlo, como si fuera causado por algo externo a nosotros? ¿Achacamos el sufrimiento a la vida, al mero acto de existir? Bullshit. Existir como tal no engendra sufrimiento; nosotros, en cambio, sí. Confundimos la actividad de nuestra mente por la “realidad”, atribuyendo nuestro dolor aparentemente esculpido en piedra a “la vida”. Esto sencillamente no es verdad.
Para empezar, reconocerlo como auto-generado es esencial. Es algo creado. ¿Por quién? Bueno, ¿por quién si no? Por ti. Es tu experiencia. Ocurre en tu experiencia. Cuando sientes, digamos, insatisfacción al ver un deseo personal incumplido, ¿quién es el responsable por todo este proceso? ¿Quién desea, y quién reacciona de tal y tal forma, al ver que el deseo no es cumplido? Este es un ejemplo simplista, pero realista.
Resistir una experiencia indeseada es esencialmente la definición de sufrimiento. Volverse consciente de que ninguna experiencia o circunstancia es intrínsecamente mejor o peor que otra consolida las bases para afrontar mejor esta realidad. Es simplemente algo experimentado y percibido, completamente insignificante de por sí. En relación a nosotros es cuando el sufrimiento puede surgir, y no en relación con la circunstancia en sí. Ya ocurra esto o lo otro, ni una cosa ni la otra garantizan o requieren cierta respuesta o reacción fija. ¿Qué nos dice esto sobre nuestro papel en el sufrimiento?
Piensa en ello: ¿qué tipo de actividades, acciones llevadas a cabo por ti, aunque solo sea por una milésima de segundo, preceden a tu experiencia de cualquier forma de sufrimiento? ¿Cómo orientas tu mente y tu persona ante la vida y ante la circunstancia presente? ¿Cómo interpretas y das sentido a lo que ocurre?
¿Alguna vez te has percatado de que tu sufrimiento estaba injustificado o mal fundamentado (quizás en forma de algún malentendido), y por ende dejaste de sentirte así prácticamente al instante?
Para aclarar el tema, con ‘sufrimiento’, hablamos del tipo mental-emocional y no del estrictamente físico/fisiológico. El primero abarca cuestiones tan mundanas como los celos, la insatisfacción, el aburrimiento, la soledad, el estrés y la ansiedad, el vacío, el enfado, el sentirse atrapado, la duda propia, la dinámica de la lucha, el dolor, e incluso puede subyacer a actividades aparentemente tan inocuas o positivas como el placer y la necesidad/búsqueda de distracciones.